El otro día no fuí yo
Quiero contarles así por escrito (esto porque una amiga y compañera, ademas alta professsional como la copa de un pino, me permitió con sus sssúper poderesss y una pregunta con las tres S, sencilla, simple y sincera de …cómo estásss?, abrir o sacar algo que no me había permitido hacer con nadie del equipo hasta ahora, y que, volviéndome a leer, fijo estaba deseando. Y me permitió, en un espacio de confianza, mi carro, contarle como me sentía, con tiempo a priori, reducido de 5 min. Y lo que dije para mi sorpresa no era el típico …”todo bien” que generalmente sale de mi boca de manera continua. A posteriori fueron más de 5 minutos, un café y familia que siempre arropa. Ella me recomendó escribir, para transitar, lo que estoy sintiendo. Y en esas ando ahora.
Esto además sucede en una cita sin cita, cita improvisada, cita en ruta, cita rápida, cita efectiva, cita gratuita y, ahora siento que, hasta un poco aprovechada, en bajada en el carrito y en subida de emociones.
Muchas y genuinas gracias Ade por ser estímulo de camino, puerta que se abre, detonante y revulsivo, catalizadora y hasta enzima de transcriptasa que por ahí va la cosa que siento que me acosa.
Pero les quiero aclarar que no es un escrito de solicitud de escucha, más bien de lectura, quizás para ir trabajando mi propia autoayuda, auto cuido del auto cuido. Estoy probando a ver cómo me va con el primer escrito. Porque me siento jodido.
Ni siquiera lo tienen que leer, porque en estos tiempos de “mensaje visto” muchas veces hasta eso es suficiente para calmar nuestros egos de ser leídos.
Confirmar el recibido, visto y hasta leído, al otro lado de la pantalla, como la famosa línea recta entre dos puntos, la distancia social y el triste actual camino más corto entre dos personas. O muchas al mismo tiempo. Que ironías e incongruencias más bonitas y peligrosas. Weno ps ahí va!!
Inoculaciones de sinceridad:
A ratos y durante el encuentro en el parque del este, el otro día no fuí yo, cabe resaltar que también me ha pasado en otras reus con otrxs compás y ahora me duele un poco darme cuenta. Como es costumbre (y fijo, también necesario) en estos tiempos, temas como la pandemia, covid o vacunas son centro de muchas conversas. Es ahí donde comienzo a sentirme mal, toque desubicado y hago por no participar de la conversa porque si lo hiciera sería demasiado yo, a veces impulsivo, irónico, sarcástico, con una pizca de humor negro que incluso siento pueda ser ofensivo o violento para muchxs en estas latitudes, pero sobre todo en estos tiempos furtivos. Y las emociones me invaden y me bloqueo, más bien me auto bloqueo, me censuro y así también me miento en esos momientos. Y por ende tampoco me expongo y mira que eso me gusta. Me siento cohibido y hasta muy pesado, si me pongo a intervenir en el tema. Que por otro lado me encanta. Así que mi mejor salida es mirar para otro lado, y me repito algunas veces hacia dentro, hablándole alto y claro al Juanca por la no obligatoriedad, era con porte,semblante y pelao de negacionista-dudacionista-antivacuna y hasta a veces conspiranoico y me digo y
me respondo: “no vas a convencer a nadie, ni quiero, cállate que esta batalla está perdida”. Por que si me siento en batalla, todas las horas del día, conmigo mismo y con todo lo que me rodea. Batalla perdida, casi en huida, como alimaña a la defensiva.
En principio, sobre el tema de “vacunas” en cuestión, charla o conversa, siempre he dicho y digo que cualquier adultx haga lo que quiera con su vida, mientras sean decisiones tomadas desde el conocimiento más amplio posible de la realidad, de las múltiples realidades, distópicas y utópicas. (Y me pregunto: pero son realidades por ser sentires de la gran mayoría? Y me entra la melancolía).
Pero si me importa, de veras, me duele, me afecta que gente cercana, que quiero, aprecio, respeto, tenga pareceres tan diferente en esto. Respeto que duele. Me cuestiono varias, muchas veces al día si ya se me está yendo la cordura y cuánto más me informo/leo (hasta niveles excesivos últimamente), filtro y refiltro, me doy cuenta que mi locura con este tema es la también la que le mantiene un poco cuerdo en este mundo enloquecido. Que cordura discordante, en resistencia, casi siempre vencida, pero la que me aferra de alguna forma a la vida. No a la mía.
Y esto me lleva a explicarles aquí lo que cambia las tornas de como me había manejado emocionalmente durante toda la pandemia. Hasta este momento es que siento que esto está llegando a un lugar que me asusta. Que me afecta y parece que va empeorando por momentos, y no atisbo cambios ni siquiera en el
horizonte. Porque afecta lo que quiero más en mi vida, que como les dije antes, no es mi vida, sino la vida de otros por los que sin duda perdería mi vida. Mis niños. Ayén y Kai. Yesss.
And the winner is, and the detonantes son la propia reunión, pensarme en pandemia y al mismo tiempo en autocuido, Juanki, ya te vacunaste?, un brasileño que se puso todas la vacunas, la confianza sin fianza, horas al sol en la cola de un vacunatorio, mirar al otro lado de donde transcurre la conversa y, sentirmer mal, no querer hablar. Y las lindas sincronías que en la vida se dan…
Ahora justo a las 1 am del día 1 noviembre del 2021, curiosamente entrando a festividad del Día de Muertos en Mexico, día de Todos los Santos, dedicado a los menores de edad o los niñxs, leo al mismo tiempo un documento de una fiscal en España, de 108 páginas con info sobre inoculaciones en niñxs. Documento que me entran ganas enormes de compartir con todxs ustedes y no lo hice, no lo hago y de hecho no lo haré. La locura/cordura tienen un límite sutil que las separa y ahí en el borde de ambas, en la línea media del precipicio todo huele bien.
También, ahora y hoy, siento más cerca la obligatoriedad de la “vacuna”, me pregunto: “será esto un sueño que es parte de otro sueño que me quita el sueño, sueño de las almas que vuelven por un día a lo terrenal como en México vuelven las almas del Mictlan, sigo leyendo y sigue la preocupación, pues deja de leer huevón!! Y vuelve a dormir, y de repente una mano en la oscuridad cae sobre mi pecho y suenan las palabras que sueñan y se oye decir con voz preocupada, “ven aquí y vuelve a dormir!!”, tranquis, es Sole entre sueño y vigilia que me reclama que apague el celu, casi como cada noche de los últimos tiempos.
La obligatoriedad de la inoculación (vuelvo a lo mío) ya no solo para mí, lo cual había podido manejar bien, sino que para ellxs. Mis hijxs y todxs lxs niñxs del mundo. Y es aquí donde mi cuerpo empieza a liberar adrenalina, la alerta asesina que nos mantiene con vida. Pero que en sobreproducción como ahora la siento puede ser mi propia asesina.
Casi que la siento salir de los glándulas suprarrenales, la siento desplazándose vertiginosamente por todo el cuerpo, la siento buscando donde colocarse para defender, no me, sino que los. Y con sus pequeñas manos de adrenalina va aguantando/sujetando mis párpados en la noches y los días mientras busco y almaceno información científica, veraz y hasta revisada por pares. Jaja!!
Para que, (y aparece de nuevo el conspiranoico, pero uno científicamente conspiranoide revisado por pares del google académico) para evitar que experimenten con mis niños. Siento presión, atmosférica también, me duele el corazón, que no sea un tema vascular, puedo oler presiones arteriales, familiares, de amistades y sobre todo sociales, y me enoja y me enojo y la adrenalina sigue aumentando a su antojo. Y ocupo quizás aumentar un poquito más la oxitocina para equilibrar, pero no puedo, me cuesta interaccionar, la adrenalina tiene todo los receptores de mi cuerpo ocupados de momiento. Y eso me confirma que el otro día no fuí yo, no era yo, no soy yo, o tal vez si lo soy o casi lo soy, pero no en mi esencia natural, que me la conozco bien, y más bien, me siento sin asiento, como relleno de chile con carne, relleno de adrenalina.
Y esto me conecta con la locura de nuevo, apocalipsis total (no por los zombies ni el 5G, si no por ver cómo el sentido común está cayendo en desgracia como cuando a uno le parte un rayo, la medicina occidental dando bocanadas de muerte como pez fuera del agua, la ciencia como un ave que no ve o no quiere ver, ave migratoria que sabe perfectamente que su vuelo inicia y termina en el mismo ciclo, ocultándose en las alturas, para que no puedas verla llegar, apartándose de camino, huyendo y mirando desde arriba resistiéndose a un cambio de paradigma).
Y me aísla del resto del mundo, me veo como chile relleno de carne adrenalínica con una capa roja ondeante al viento, en una cueva metido, mis hijos detrás de mi, yo parado en la puerta poniendo el pecho orgulloso de mi tóxica y anticientífica masculinidad.
También me aleja de ustedes y por eso se los cuento ahora que lo baje al consciente de los fantásticos cuentos.
Disculpas por ello, pero si les cuento o comparto de este escrito, mensaje, tratamiento, es porque siento que con ustedes no me siento feliz si sobre actúo o miento en mi sentir, con la acnur lo hago contento.
Y para la que haya llegado hasta aquí. Graciasss mil. Por lo visto, solo el visto, no era suficiente para mi. No hay nada mejor para el ego que un buen leído en doble click.
Hoy me siento un poquito más yo.
Un día más para seguir soñando.
Más risas por venir.
Amanece que no es poco.
Nos quedará, siempre, sonreír.
Otra noche ya en camino.
Siniestra realidad.
PD:
Se aceptan donaciones para la cita en psiquiatría, que fijo está por venir, buajajajaja!! Buajajaja!! Buajajajaja!
Abrazos y besos mil, para ustedes y para mi.